Tres consejos

Natalia Espinoza, egresada de la Promoción 2025 del Colegio San Agustín Lima, fue seleccionada finalista internacional entre más de 1,845 proyectos de emprendimiento social de todo el mundo. 

Hola… Aquella pareja recién estaba cumpliendo dos años de matrimonio. A la comarca llegó una terrible hambruna, por lo que ambos decidieron que el marido viajara a un pueblo cercano donde pudiera encontrar trabajo. Fue muy dolorosa la separación, pero no había otro camino. Llegó a unas tierras lejanas y encontró a un granjero que le dio empleo. El contrato era satisfactorio para el joven y este puso una condición: No recibir dinero durante el tiempo que estuviera trabajando hasta que optara por regresar a su hogar y que en el momento que determinara por irse, no le hiciera ningún problema.

            Trabajó por quince años ininterrumpidos, nunca salió de la granja y acumuló una buena cantidad de dinero. Cumplido este tiempo, se le acercó al granjero y le dijo: -Me voy, deme mi dinero. Y este le indicó: -Tengo tu plata, pero también quiero proponerte tres consejos para tu vida, piénsalo; si llevas el dinero, no te doy los tres consejos, pero si prefieres los consejos, no te entrego el dinero. El joven lo pensó por veinticuatro horas, se acercó al granjero y le dijo: -Quiero los consejos.

            El primero fue: -Nunca, en el camino de tu vida, tomes atajos; el segundo: -Nunca te metas donde nadie te llame; y el tercero: -En un momento de cólera, nunca tomes una decisión.

            El granjero le preparó una bolsa donde le puso varias cosas, entre ellas unos panes que debía comer con su mujer cuando llegara a su casa. Lo bendijo y el joven partió hacia su hogar, al encuentro de su familia. El primer día de camino un hombre se le acerca y le dice: -¿Quieres acortar camino?, te llevaré por un atajo. El joven lo meditó y recordando el consejo del granjero le dijo que no y siguió su camino; después se enteró que aquel atajo era para robarle lo que tenía. Pasados algunos días llegó a una casa hospedaje donde pasó la noche y en la madrugada oyó ruidos, se iba a levantar y pensó en el consejo del granjero, por supuesto que no salió; la mañana siguiente se enteró que era una persona desquiciada que gritaba en la noche y quien se acercaba a verla, la destrozaba con un martillo. Siguió su camino y al atardecer llegó a su casa muy emocionado, pero vio a su esposa bajo un árbol y sobre su pecho descansaba un hombre…

            Espérame el próximo domingo.

“No hay camino para la paz; la paz es el camino. (Mahatma Gandhi)”

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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