Júntate con tres sabios y tú serás el cuarto

Natalia Espinoza, egresada de la Promoción 2025 del Colegio San Agustín Lima, fue seleccionada finalista internacional entre más de 1,845 proyectos de emprendimiento social de todo el mundo. 

Hola… Júntate con tres sabios y tú serás el cuarto. El ser humano es como una esponja, tiene la capacidad de empaparse en medio del agua.

            Estamos en el año 1920 y podemos distinguir a uno de los científicos más grandes que nos ha dado la historia: Albert Einstein. Nunca le gustó manejar, requería los servicios de un amigo que lo acompañó casi toda su vida. En esta oportunidad Einstein era un jovencito a quien apenas conocían, pero que ya se le llamaba para dar conferencias en la universidad. Sucedió que, yendo a una de ellas, le planteó a su amigo, el chofer, cambiar de personalidad. -Doctor, ¿qué me está diciendo? Einstein le dijo: -Muchas veces me has acompañado cuando doy esta charla, ¿te atreverías a dictarla? -Sí, claro, le contestó. -Cambiemos la ropa, yo me visto de chofer y tú de Albert Einstein. Y así lo hicieron. Llegaron a la universidad, condujeron al supuesto “Einstein” al pódium y dictó la clase de Física motivando aplausos entre el público. Sin embargo, lo peor llegó ahora: la rueda de preguntas; obviamente que estaba nervioso, pero en un arrojo de valentía indicó que podían comenzar. Un joven científico hizo la primera pregunta y el amigo tuvo una salida genial respondiéndole lo siguiente: -Su pregunta es muy fácil que hasta mi chofer le puede contestar. Einstein, vestido como chofer, estaba al fondo de la sala y respondió de manera magistral, como siempre. Es claro que Einstein apenas era conocido físicamente en esa época, pero sí tenía la sabiduría que demostró a lo largo de su vida.

            Más allá de la anécdota, te contaré que los seres humanos asumimos, como esponjas, todo aquello que nos rodea; si somos capaces de buscar a las personas más idóneas y hacerles caso, no nos quepa la menor duda que llegaremos a ser como ellas e incluso a superarlas.

            Recuerdo un dicho que resume el sentir de esta conversación: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Es fácil distinguir a un ser humano porque una de nuestra esencia es la imitación; el mismo aprender a caminar desde niños, el repetir las palabras de manera que no solo aprendemos hasta el tono de nuestros padres, sino que a lo largo de la vida solemos mantener y esto, que está demostrado científicamente, nos puede servir para saber rodearnos de personas que van a sumar en la vida y, a la vez, multiplicar al infinito nuestra personalidad y no buscar aquellas relaciones tóxicas, quienes al final lo único que hacen es envenenarnos y destruirnos.

“No se hace un país diferente con gente indiferente”

            Gracias por llegar hasta aquí.  Hasta la próxima semana. ¡Que Dios nos bendiga!

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